Pocas cosas inquietan más a unos papás que una llamada diciendo que "el tamiz salió alterado". Así que vamos con calma, porque en la mayoría de los casos hablamos de condiciones que, bien manejadas, permiten una vida completamente normal.
El tamiz neonatal busca detectar temprano algunas condiciones para poder actuar a tiempo. Entre los hallazgos hematológicos más frecuentes que vemos los hematólogos pediatras están la deficiencia de G-6-PD y las hemoglobinopatías. Detectarlas no es una mala noticia; al contrario, saberlo desde el principio es la mayor ventaja que podemos tener.
La deficiencia de G-6-PD es la falta de una enzima que protege a los glóbulos rojos. La mayoría de los niños con esta condición no tiene ningún síntoma en el día a día. El punto clave es evitar ciertos "disparadores" que pueden hacer que los glóbulos rojos se rompan: principalmente las habas (fava), algunos medicamentos y ciertas infecciones. Con las recomendaciones y precauciones que doy en la consulta, el niño hace una vida normal.
Sobre cómo se hereda, lo explico así: el gen de la G-6-PD viaja en el cromosoma X. Los niños tienen un solo cromosoma X, así que con una sola copia alterada suelen manifestar la condición; por eso es prácticamente una enfermedad de niños. Las niñas tienen dos cromosomas X, lo que les da una copia "de respaldo", y por eso es mucho menos frecuente en ellas, pero no imposible: una niña puede ser portadora y, en algunos casos, presentar manifestaciones, generalmente más leves. Esto también explica por qué conviene saber si hay antecedentes en la familia.
Las hemoglobinopatías, como el rasgo o la enfermedad de células falciformes y las talasemias, son alteraciones en la hemoglobina. Aquí es muy importante una distinción: tener el rasgo casi nunca da síntomas y muchas veces solo significa que el niño es portador. La enfermedad sí requiere seguimiento, pero hoy contamos con mucho para acompañar a estos pacientes y prevenir complicaciones.
¿Qué sigue después de un tamiz alterado? Lo primero es confirmar el resultado, porque un tamiz es una prueba de detección, no un diagnóstico definitivo. A partir de ahí definimos, con calma, qué significa exactamente en el caso de tu hijo y qué cuidados conviene seguir.
Si el tamiz de tu bebé salió alterado, no te quedes con la duda ni con el susto. Una valoración especializada aclara el panorama y te da un plan concreto. Estoy al pendiente para resolverlo contigo.